No me arrepiento de nada

No me arrepiento de nada

31 agosto, 2011 5:30 10 comments

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas

Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.

Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.

En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.

Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.

No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.

Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

 

Gioconda Belli

10 Comments

  • Paco

    Me encanta este poema y entender el porqué del nombre de tu blog, es muy interesante e invita a seguir leyéndolo!! Te felicito, vas por muy buen camino…

  • carolina

    Te amo mi hermana y eres la mejor

  • Margaret Johanna

    Me encanta Pao, me sentí identificada un abrazo!!!

    • Paola Ochoa Rivera

      Johis!! Que alegría leerte!! No te me vayas a perder, por lo menos por acá no! Un abrazo para ti!

  • Maryi

    Pao, tú si que sabes el concepto de emancipación. TQM.

    • Paola Ochoa Rivera

      Maryi! Que bueno encontrarte por acá! Me encanta! Yo a ti también te quiero y admiro muchooo!

  • Me encantó, definitivamente me niego ha hacer lo que se supone que debo hacer, y me agarro de mis entrañas y mis sueños y tomo las fuerzas para seguir en contra de lo que debería ser pero no quiero.

  • Entonces sugiero que esta sea la canción de tu blog

    Non je ne regrette – Edith Piaf
    http://www.youtube.com/watch?v=gALRkzB530A

    No, no lamento nada

    No! nada de nada,
    No! no lamento nada
    Ni el bien que me han hecho,
    Ni el mal,
    Todo eso me da igual!

    No! nada de nada,
    No! no lamento nada.
    Está pagado, barrido, olvidado…
    Me importa un bledo el pasado!

    Con mis recuerdos
    He encendido el fuego,
    Mis penas, mis placeres…
    Ya no los necesito!

    Barridos los amores
    Y todos sus temblores,
    Barridos para siempre,
    Vuelvo a empezar de cero.

    No! nada de nada,
    No! no lamento nada.
    Ni el bien que me han hecho,
    Ni el mal,
    Todo eso me da igual!

    No! nada de nada,
    No! no lamento nada.
    Porque mi vida,
    Porque mis alegrías,
    Hoy comienzan contigo… !

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